2 de enero de 2014

Evelyn McHale, la belleza del suicidio.

Primera entrada del año, wii!!!

No cabe duda de que en todas las epocas de la humanidad, la idea de quitarse la vida siempre es un tabú, y cuando se refiere al intento o el hecho de hacerlo, un 90% de las personas, con toda seguridad dirán que es la salida del cobarde, otro porcentaje se abstendrá de comentar y otro mas infimo porcentaje será quien realmente maquina la idea en su cabeza, si el suicidio es bueno o malo, lo abordaré en otra ocasion, por ahora, lo cierto es que el caso de Evelyn McHale es uno de esos casos de suicidio que a nadie dejan indiferente.



Hermosa chica, ¿No es así?, quizás, es la conjunción de todo lo que ahora llaman "vintage" en una persona, a decir verdad haría falta conocer su historia pero es que lo sucedido a las 10:45 de una mañana de mayo de 1947 opaca por mucho lo que pueda contar sobre ella, y es que quizás es de esos casos en los que una persona resalta muchísimo más después de su muerte.

Todo se remonta al día cotidiano del patrullero John Morrisey que conducía el trafico circundante entre la calle 34 y la quinta avenida, su trabajo pasaba sin pena ni gloria como cualquier otro día habitual, atender a unos transeúntes, lidiar con automovilistas fastidiosos, todo eso se congeló al ver una elegante bufanda blanca cayendo a la deriva desde las alturas del famoso Empire State, el tiempo se detenía con la seducción de la tela al viento, deteniendo el tiempo para dar paso a una ligera tempestad. Un estruendoso ruido similar al de una explosión se escuchó en varios metros lo cual reunió a la gente a los pies del mencionado edificio donde se encontraba el ahora cuerpo sin vida de una hermosa mujer impactado directo contra una limusina propiedad de la ONU.

Una vez reunida la multitud, el estudiante de fotografia Robert Wiles se acercó con curiosidad para finalmente, después de 4 eternos y a la vez ínfimos minutos, una de las fotografías más emblemáticas del siglo XX.


Posteriormente se descubriría que la identidad de la chica que yacía sobre los restos de lo que fuera un vehiculo, se llamaba Evelyn McHale y que tan solo tenia 20 años de edad.

¿Que motivaría a alguien tan joven a una decisión tan abrumadora? Aparentemente una mala jugada del amor.

Evelyn estaba comprometida con el ex-militar Barry Rhodes quien residía en Easton y con el cual tenia intenciones de contraer matrimonio, justamente Evelyn se había trasladado días antes al pueblo de su prometido para celebrar su cumpleaños numero 24 y pasar el día con el. Por la mañana del día 1 de mayo Evelyn tomaba el tren que la regresaría a Nueva York, en palabras del joven Barry, ella se veía tan feliz como cualquier chica a punto de casarse cuando se despidió de ella. Lo cierto es que entre el pueblo de Easton a la ciudad de Nueva York existen 100 kilómetros en los cuales algo tocó la cabeza de la futura señora Rhodes y cambió su destino hacia la tragedia que hoy se conoce en todo el mundo.

Al llegar a la ciudad, Evelyn se dirigió al hotel Governor Clinton donde presumiblemente redactó una nota de suicidio que posteriormente seria encontrada en su cuerpo sin vida, posteriormente, aproximadamente a las 10:30 del mismo día, la chica compró un boleto para el mirador ubicado en el piso 86 del Empire State, donde una vez ahí dobló su abrigo gris de esas maneras tan pulcras que solo conciben las mujeres para finalmente, abrazar a la muerte en una poesía de violencia y belleza que posteriormente seria enmarcada a la posteridad por la revista Life.

Frank Murray, detective de la policia de la ya mencionada ciudad seria el responsable de encontrar el abrigo en el cual contenia en su interior unos cuantos dolares, un kit de maquillaje y la nota fatal que mas o menos decía asi:

“No quiero que nadie, familiar o no, vea ninguna parte de mí. ¿Se podría destruir mi cuerpo por incineración? Se lo ruego a mi familia y a todo el mundo. Y que no se celebre ningún acto ni ceremonia en mi memoria. 
Mi novio me pidió que nos casáramos en junio. 
No creo que pueda ser una buena esposa para nadie. 
Estará mucho mejor sin mí.
Decidle a mi padre que tengo demasiadas inclinaciones de las de mi madre.” -Evelyn McHale

Y asi se cumplío, su hermana Helen reconoció el cuerpo posteriormente y la familia incineró el cuerpo de la joven, sin pena ni gloria, cerrando así la historia física de Evelyn, sin embargo, en cuanto a su legado aun sobra por decir.



La fotografia de Robert Wiles seria tomada posteriormente por el reconocido Andy Warhol para que formase parte de su obra abstracta "Suicide (Fallen Body)", el grupo Machines of Loving Grace lograron una replica para su portada de disco de 1995, en el 2009 el criticado Anton Rothschild realizó la cancion "A Love Song a Evelyn McHale", lo propio lo harian Parenthical Girls que con su pop experimental realizarían una cancion en 2010.

Como información adicional, Evelyn se une a la lista de 36 personas que se han intentado (o conseguido) suicidar en el Empire State desde su construcción en 1931, 17 personas lo han hecho desde el piso 86 al igual que ella, Evelyn fue una de las cinco personas que lo intentó en un periodo de 3 semanas, por supuesto se han realizado intentos para evitar esto poniendo mallas elevadas pero la gente lo hace desde otras partes del edificio... sobra también mencionar la muerte de King Kong, aunque este ultimo fue... bueno, causas ajenas a su voluntad.

Para terminar dejo la canción de Parenthical Girls, hubiese preferido la de Anton pero no la encontré:



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