29 de marzo de 2014

Cuando judíos y nazis pelearon juntos

"El enemigo de mi enemigo es mi amigo" es un dicho bastante popular y no encaja exactamente como tal en esta historia, pero ciertamente algo hay de eso, la Segunda Guerra Mundial ofrece muchas historias dignas del cine, hace un tiempo escribí una entrada sobre los Nokmin, el grupo de judíos que buscaron venganza y por poco ocasionan un desastre en Alemania pero hay otro grupo de judíos con una historia muy distinta que contar ya que aunque son casos aislados y casi desapercibidos, hubo un momento en que algunos judíos se hicieron amigos de soldados nazis.
Aunque ya habían alcanzado su independencia años atrás, los judíos finlandeses eran sometidos aún por la Unión Soviética que casualmente era también enemiga de los nazis quienes hacían su lucha por conquistar territorios, esto desembocó en una alianza de las mas sorprendentes de las que se tenga registro, aunque incluso al día de hoy muchos finlandeses no estén totalmente consientes de esto.


Empecemos por una persona, en 1941 el Mayor Leo Skurnik que era un medico de distrito que a pesar de bombardeos soviéticos en medio de la frontera entre Finlandia y Rusia, organizó una evacuación de un hospital de campaña, salvando la vida de 600 hombres entre los cuales se encontraban miembros de la SS, por lo cual seria condecorado con La Cruz de Hierro, un acto heroico y que quizás pasaría desapercibido de no ser por el hecho de que Skurnik era judío.



Más allá de Skurnik hay otros 300 judíos que se aliaron con los nazis para luchar en contra de los soviéticos, y al día de hoy los veteranos judíos que quedan de esto, declaran no arrepentirse de dicha decisión aunque no son indiferentes al dolor de sus similares que terminaron en campos de concentración y esto claramente les afecta psicologicamente, pero ellos saben que hicieron lo correcto al menos, por la patria que buscaban defender.

El ambiente en Finlandia era hostil para los judíos, muchos de ellos descendían de soldados rusos que habían sido enviados a la región durante su servicio militar y eran vistos con cierto "odio" por los ciudadanos finlandeses que no tenían mucho tiempo de haberse independizado de la Unión Soviética (1917).

La Guerra de Invierno, iniciada en 1939 cuando los soviéticos atacaron Finlandia significó para muchos de estos judios odiados por sus compatriotas, la oportunidad de mostrar lealtad a su gente, defendiendo a la nueva nación y demostrando que estaban dispuestos a morir por ella, destacando el caso de Aron Livson un soldado que luchó en el istmo de Karelia mostrandose fuerte y aguerrido contra el enemigo por lo cual posteriormente seria ascendido a Sargento.

Después de esta guerra que duró poco menos de 4 meses hubo una pequeña temporada de paz entre Finlandia y la URSS sin embargo la verdad había quedado descubierta ante el mundo y esa pequeña guerra había diezmado bastante al Ejercito Rojo que comenzó a verse débil esto motivó a Hitler para lanzar la Operación Barbarroja (que buscaba ganar terreno y demostrar poderío a los ingleses). Respondiendo un poco a lo que se avecinaba los soviéticos volvieron a invadir Finlandia, pero en esta ocasión los finlandeses no estarían solos.

Ciertamente, Aron Livson había escuchado las detestables y venenosas palabras de Hitler en contra de su raza, tenia conocimiento de la Kristallnatcht (la noche en que se saquearon hogares alemanes judíos así como empresas, escuelas y sinagogas) pero aún así el enemigo en este momento era otro, amenazaba a su patria y estaba tocando a la puerta por lo cual estaba dispuesto a luchar sin importarle con quien.

En palabras del actual y viejo Livson de 97 años: "Tuve que cumplir con mi deber como todo el mundo. Nosotros no éramos judíos luchando en un ejército finlandés, éramos los finlandeses, los soldados finlandeses, luchando por nuestro país.". A estas alturas la situación era clara, la URSS se había ganado enemigos por 2 razones, una guerra de autodefensa y una guerra de conquista.

Aunque en palabras de Livson, no había alemanes en donde el se encontraba, en la frontera era una historia distinta, finlandeses y alemanes luchaban contra el Ejercito Rojo.
Esto trajo un neto temor por parte de los judíos pues tenían a otro enemigo en sus filas sin embargo las cosas no trascendieron de manera negativa, antes que judíos eran finlandeses y así eran vistos por los alemanes quienes aunque pudiesen sorprenderse de luchar con judíos, comprendían la situación y estaban obligados a tratarse como iguales.

La ayuda Nazi por supuesto demandaba ciertas exigencias, como por ejemplo la ley antisemita, ley que el gobierno de Finlandia se negó a adoptar, destacando claro el esfuerzo de los políticos finlandeses por unificar al país sin mirar quienes eran judíos o quienes eran excomunistas, impulsaban el sentimiento de que al final todos eran finlandeses y todos eran iguales.

Si hubiese que mencionarse un "incidente" de esta parte de la historia seria la reunion de Heinrich Himmler (el demente de la Solución Final) con el primer ministro Jukka Rangell en agosto de 1942. Himmler cuestionó seriamente sobre "la cuestión judía" a lo cual el ministro Rangell respondió "Nosotros no tenemos una cuestión judía".

Otro "incidente" digno de recordar, rescatado por el historiador Hannu Rautkallio sería este:

"Escuché una historia sobre un soldado judío que regresaba al campamento con un alemán de un grado similar. El judío dijo al alemán:

- Cuando volvamos al campamento, no le digas a las personas que soy judío.

El alemán respondió:

- Pero nada te sucedería a ti, tú eres un soldado finlandés. Soy yo quien se metería en problemas."

Cuando se trataba de heridos en combate podría decirse que ciertamente se encontró algo de camaradería entre ambas partes, después de todo luchaban hombro con hombro y quizás debido a las comunicaciones de este entonces los horrores del Holocausto permanecían en secreto. Los judio-finlandeses no tenían conocimiento de Auschwitz, Dachau, Bergen-Belsen y las cámaras de gas.
A lo mucho algunos de ellos tenían familiares en Polonia y Europa del Este y recibían cartas en donde se enteraban de las deportaciones pero no más.

Después de la guerra quedaron descubiertos todos estos horrores y obviamente la Comunidad Judía de Finlandia sintió un grave malestar más aún cuando a los ojos del mundo los finlandeses fueron tachados de traidores, este gesto continua hasta nuestros días, sin embargo los veteranos se defienden de dichas acusaciones: "No ayudamos a los alemanes, teníamos un enemigo en común que eran los rusos y eso fue todo".
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Hay muchas opiniones encontradas con respecto a esto pero si a mi me preguntan, personalmente pienso que aunque es cierto que el fin no justifica los medios, más allá de todo eran hombres luchando por su país y aunque quizás la alianza Nazi pudo no ser necesaria, el que esta existiera colaboró a diezmar el antisemitismo en esa región.

Más allá de todo, a diferencia del Islam que exhorta a sus seguidores a cambiar la ley del país donde se encuentren para que este de acuerdo con la ley musulmana (esto también lo hace el cristianismo aunque no tan extremista), la tradición judía hace hincapié en adherirse a la ley de la tierra donde se encuentren, aún si se trata de una sociedad que no sea religiosa.

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